sábado 9 de octubre de 2010

Mi primer maratón... el inicio de un nuevo estilo de vida

Me gusta mucho correr, realmente la vida activa y deportiva, maratones, triatlón, cayak, entre otras cosas, pero cómo comenzó toda esta historia. Pues ya casi hace 10 años cuando por una molestia menor voy al médico y la conclusión de una vez fue: sobrepeso. Y era cierto, pesaba más de 100 Kgs (220 Lbs), que para mi estatura era mucho. Para ese momento llevaba una vida sedentaria, no había cumplido los 30 años y ya me estaban indicando exámenes de sangre para evaluar mis valores de triglicéridos, colesterol, etc, y sin darme cuenta, a meses aun de cumplir las tres décadas me entró la crisis de los treinta.
Sin dudarlo, aproveché las condiciones laborales que tenía en ese entonces y comencé a correr, realmente a caminar, si aceleraba un poco a duras penas llegaba a un trote que duraba cinco minutos. El avance fue rápido, a los dos meses ya trotaba 30 y a los tres meses alcanzaba los 60 minutos en un trote suave pero al menos más rápido que una caminata normal, fue entonces cuando un buen amigo me propuso una idea que cambió mi vida para siempre... “Hey Clímido por que no corres el maratón de Nueva York”... “Jajaja”, no tardé nada en soltar una carcajada, y Elio muy serio se mantuvo en su propuesta y me explicó, por qué, él creía que no era loca la idea.
Desde ese momento la propuesta se convirtió en un sueño y hoy por hoy en un estilo de vida, siempre me había propuesto que en algún momento cambiaría mi vida y retomaría el rumbo activo que acostumbraba a tener de adolecente, cuando nadar 6 kilómetros diarios era un juego de niños. Ese sueño llegó en un buen momento, ya que pocos meses antes de cumplirlo nació mi hija, y uno de mis más hermosos tesoros, Oriana, y puedo decir que no conoció a un padre obeso y descuidado con su salud.
El camino fue duro, lleno de sacrificios y dolores por las lesiones de correr con sobrepeso, pero a la vez estuvo lleno de aprendizaje, de nuevos amigos y de encontrar el gran apoyo que la familia significa en estos retos. Un 3 de Noviembre del 2002 partía en la ciudad de Nueva York por la conquista de mi primer maratón, 42 kilómetros me separaban de los que era y lo que soy hoy, de lo que creía y de lo que creo hoy, lloré mucho, a la partida y a la llegada, todos mis allegados pasaron por mi mente en esas 4 horas y 18 minutos, mi madre que con mucho cariño y preocupación me reclamaba el descuido con mi salud, mi padre que siempre leyó sobre ese maratón y allí estaba yo corriéndolo, mis hermanos que siempre me apoyaron, mi esposa que es mi todo y mi hija que es mi vida. Al terminar la distancia no podía creerlo, no tenía a quien abrazar para compartir toda esa felicidad que albergaba en mi el hecho de haber completado esa meta, mi amiga Margarita quien me dio alojo en su casa para el evento representó en ese momento a todos aquellos que debería estar allí conmigo, me prometí que si volvía a repetirlo, como en efecto lo hice, no volvería a ir solo, y hasta el sol de hoy he tenido la dicha de compartir con mi familia cada logro alcanzado.
En ese camino he hecho a muchos amigos, y los continué haciendo aun viviendo en otro país, el cual he hecho mío, me he encontrado con historias, por lejos, más increíbles y admirables que la mía, y como un buen ejemplo me remito al logro de mi amigo Jaime (A 180), del cual, siguiendo su historia renuevo y recargo esa inspiración que nunca debe morir, porque no es solamente llegar a la meta es disfrutar el camino, pero para ello debes mantener la motivación en alto para poder llegar a cada meta que te propongas en la vida.
Recuerdo esta historia porque a casi 10 años de iniciada y a punto ahora de cumplir los cuarenta, doy gracias a Dios de haber conseguido esa motivación que me ha hecho no solo una persona capaz de correr 42 kilómetros o hasta un Ironman logrado recientemente, si no una persona que cree absolutamente que con disciplina, mucho amor, propio y de la familia, y sobre todo con el objetivo en la mente todo se puede lograr. Hoy en día viviendo en Panamá, contando con un nuevo integrante en el equipo, mi segundo hijo Paúl, el otro de mis tesoros, el camino sigue y vienen otros retos, que siempre he tenido en mente, y como en aquella fecha cuando encontré la inspiración para lograr mejorar mi salud hoy la pondré en práctica y lograré todo lo que me proponga. Aliento a todo aquel que lea estas líneas, comience con un par de kilómetros caminando y poco a poco verá que serán más y más hasta que todo un mundo por correr no sea suficiente y logren alcanzar cada una de sus metas y como dice un amigo siendo feliz y brindando felicidad.

Comparte con tus amigos en Face Book o Twitter