Me permito a usar esta inusual licencia poética en el título de esta entrada por que lo que disfrutamos el pasado domingo fue una verdadera belleza de paisaje en una carrera con un perfil muy singular llevado a cabo en el Valle de Antón en la provincia de Coclé en Panamá. Tal y como había dicho tenía mucha expectativa sobre esta carrera, y las razón era, no solo por las referencias de la edición del año pasado, si no también debido a mis anteriores visitas a ese hermoso lugar de Panamá donde había visto desde el pueblo la belleza de montañas y paisajes que se atesoran todas en un pequeño valle. Pero esos paseos turísticos eran con poca oportunidad de explorar los parajes más allá de la carretera y los lugares turísticos comúnmente visitados en el pueblo. Para quien le gusta la aventura y ama el deporte al aire libre bien sea corriendo o en bicicleta, o simplemente caminando, las veredas, trochas, trillos y caminos entre los árboles que ofrece el Valle de Antón son espectaculares.
En un momento, sin darte cuenta, sales de una carretera de asfalto, a una de tierra, y en un parpadear de ojos el piso te cambia y empiezas a caminar entre piedras, árboles y ríos. Y así fue lo que pasó a pocos minutos de la partida, donde gritando de euforia un grupo grande de personas se dispusieron a recorrer los 21 kilómetros que los amigos de Pura Voluntad y Panamá Runners, más una innombrable lista de colaboradores, habían planeado para nosotros y que quince minutos antes, otros aguerridos y valientes compañeros habían empezado antes que nosotros pero para recorrer largos 45 kilómetros en una ruta que abarcaba mucho más de la singularidad de El Valle.
No puedo dejar de hacer referencia a la triste noticia que embargó al evento y a muchos corredores, con la muerte de uno de los participantes, el Señor Joe Parker, de los amigos del grupo Hash House Harriers. No conocí a Joe, pero sé que me hubiese identificado con él fácilmente, porque según me contaron unos cuantos de sus amigos que lo acompañaron en esos, sus últimos kilómetros en este mundo, él gustaba mucho de las actividades en este tipo de lugares. Triste noticia para sus amigos y familiares que añorarán su compañía pero, dentro de todo, tomó otro rumbo a un mejor lugar haciendo lo que más le gustaba.
Dos claras etapas tenía la carrera, y si bien nos dispusimos a correrlas “paseando”, junto con mis amigos Edgardo, Cesar y Jorge, tratamos de imprimirle un ritmo adecuado para hacer buen tiempo pero sin dejar de disfrutar de los paisajes que cada una de esas etapas nos brindaba. La primera etapa, subida a La Mesa, más llena de lodo, más tapada en follaje y árboles, más ríos que atravesar mojando los pies, hasta un zapato se me quedó atorado en un lodazal y casi me lo saca completo del pie. Una vez arriba, una temperatura más que agradable, el sonido de los pollos en las fincas criadoras del lugar y aun la frescura de un cuerpo no agotado y no acosado físicamente por lo que nos deparaba la segunda parte.
Bajamos de La Mesa y llegamos a la Piedra Pintada, lo que venía era duro , subida llena de rocas húmedas, resbalosas, empinada trocha, con la imperiosa necesidad de hacer uso de las manos de vez en cuando, sazonando el cansancio con la aparición de unos calambres en mi caso, luego la parte donde más navegación y concentración en la ruta había que tener, bien fuese una cinta amarilla, una raya de cal en el piso o una mancha de pintura naranja dejada previamente en cualquier lugar, eran los únicos indicadores que nos decían por dónde había que tomar. Yo en lo particular disfruté el grado de dificultad que ello implicó, ya que había que hacer a un lado el cansancio y concentrarse en esos detalles, en especial por que habían tramos en que la trocha seguía amplia y recta ante nuestra mirada como obvio camino por seguir, pero a un lado una bifurcación disimulada y favorecida con cualquiera de estas señales le quitaba el protagonismo y decía que por allí debíamos desviar el rumbo, más de uno se dejó seducir por el camino obvio y perdió algunos minutos en la ruta.
Al finalizar toda esta dificultad venía, a mi juicio y creo que al de muchos, la verdadera recompensa y premio de la carrera, correr por la fila del cerro de la India Dormida, no puedo describir con palabras la hermosa vista a lo largo de caminos estrechos, entre un pasto corto rondado de piedras, con subidas cortas pero empinadas que nos hacía sentir como verdaderas cabras en el cerro. Trescientos sesenta grados de vista panorámica, coloreada de varios tonos de verde, decorada con pequeñas casitas de colores que se veían al fondo y ambientadas con solo el sonido del viento, el de nuestros pasos y el de un eventual grito de batalla que íbamos dando llenos de adrenalina hasta el último cabello y que no nos dejaba sentir los calambres y malestares musculares que eran ya notorios entre cada uno de nosotros. El resto era el regreso, la vuelta a la realidad, hasta un tramo donde nos volvimos humanos y nos quejamos por la falta de agua, que no nos hizo falta arriba. Camino al hotel entrando triunfantes al pueblo y con el ánimo de los humildes habitantes del Valle, como si de una carrera expedicionaria de varios días se tratara entramos aun con la adrenalina en exceso y cruzamos la meta diciendo “Sobreviví al Valle”.
Gracias a todos los amigos que hicieron esto posible, Carlos, Daniel, Rompy, y que pena por no nombrarlos pero con mucha sinceridad, a todos los demás que de una u otra manera hicieran del pasado domingo un día diferente y una carrera diferente. Gracias también a mis amigos de batalla de esta carrera, Edgardo, Cesar, Jorge por su hospitalidad, amistad y buen ambiente que cada día me hacen sentir más como en casa en este bello país.
Les dejo un video de lo que recogimos en el camino con un hermoso mensaje que la gente de Trois Panamá le dejo a Joe en su página de facebook.
9 comentarios:
Muy bueno tu reportaje Climido, espectacular el video, una carrera diferente para gozarla diferente.
Climido amigo Felicidades!!! primero que todo por haber cruzado esa meta de los 21 Kms y por este fenomenal video y relato que nos has regalado, waoooooooooooo de lujo, muchas gracias por compartirlo, Me encanto.
Este video esta buenissimo!!!Felicidades de parte de Under Armour! Gracias por compartirlo. Son estos tipos de iniciativas que justifican, a los ojos de los que no participan, la organisacion de carreras tan bellas y extremas como la del Valle. Bravo!
Climido, mil gracias por tu prosa y tu video. Definitivamente que si en un video de 7 minutos, el autor dice QUE COOL tantas veces, es porque estaba COOL!
Dice un dicho "be careful with what you wish for ... for it might come true" ... referencia al minuto 6:10 del video ... OJO
Gracias nuevamente por hacer que todo el esfuerzo se sienta que ha valido la pena. Al final es para que el atleta la goce!
Carlitos
PURAVOLUNTAD
Muy bueno, esta cool el sitio y el video te quedo muy bien, congra!
Gracias a todos por sus comentarios, no se hace esto si no es para compartirlo, quien disfruta de algo y no lo comparte peca de egoísta, y creo que todos los que disfrutamos el domingo pasado de alguna u otra manera lo expresamos gracias a los medios con que hoy en día contamos. Carlitos esto no es más que un testimonio real de lo bien que la pasamos, queda a disposición de Pura Voluntad para seguir reclutando personas que se sumen a este estilo de vida.
Muy buen video...recoje mucho de los 21km y me alegra que la ruta elegida fue un exito rotundo en el grupo y pudimos compartir los tesoros que nosotros los Valleros disfrutamos los fines de semana. En cuanto a la ruta larga, me alegro que nadie tomo video porque creo espantaria a mas de uno....jajaja
Super reportaje Clímido. Me encanto el relato y disfrute mucho el vídeo. Me hubiese encantado estar con los de 21km por un rato, lástima que no partimos juntos.
Estoy de acuerdo en que debemos hacer más carreras de trillo. Son mis favoritas...
O sea Clímido, me emocioné y todo. Me reviviste varios momentos claves del recorrido. Tengo que aceptar que aunque en mi mente odié a mi esposo en varios tramos, el esfuerzo en las subidas y la concentración requerida para encontrar las señales y no perdernos, me distrajeron del dolor de mis golpes, los cuales siento como heridas de guerra. Me has dejado considerando seriamente mi participación el próximo año, cuando originalmente había dicho que NI LOCA. Un abrazo y gracias por tu lindo relato y maravilloso video,
Lorena
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