jueves 22 de abril de 2010

Dedicado a mi amigo Don Ricardo Fung

Hoy ha sido un día largo, triste, que forzosamente se vió lleno de recuerdos muy gratos, tan gratos que el pensar que no volverán me volvía a poner triste, pensé, si escribo para contar sobre los lugares donde corro, por qué no he de escribir de las personas que conozco en esos lugares, en los eventos y retos en los que participo, y sí, me animé por que vale la pena romper el silencio en el que nuevamente caí en este espacio donde comparto mis ideas deportivas, vale la pena por que la persona a quien dedico estas líneas dejó huella en mí, no me había dado cuenta, es como esas cosas que tienes y solo cuando las pierdes te das cuenta que te faltan. Vale la pena vencer los ojos cansados tras un día largo de trabajo, por dedicar unas líneas a una persona que siempre hacía posible que muchos niños, jóvenes y adultos cumpliéramos un reto cruzando la meta tras nadar, pedalear y correr, y no solo lo hacía posible si no divertido, agradable, era, sin saberlo parte de la razón por la cual participar. Así es, se trata de una persona muy querida que hoy nos dejó para estar en un lugar mejor, que hoy nos dejó sin saber que se nos va a hacer difícil partir en los próximos eventos sin una lágrima en los ojos porque él no está allí, pero estoy seguro que él no quiere que lloremos, como siempre él querrá que riamos, y por eso tengo el firme prepósito, por más difícil que sea que reiré y participaré feliz en mis próximos eventos de la UTP por que sé que mi amigo Don Ricardo Fung así lo hubiese querido.
Al llegar a este país, sin darme cuenta he conseguido en personas maravillosas un alivio para el dolor que significa alejarse de seres queridos, esas personas sin saberlo, han pasado a ocupar un importante lugar en mi vida, y aunque mis padres y hermanos son irremplazables, estos amigos realmente me han hecho sentir como en casa. El Sr. Fung era uno de ellos. No puedo olvidar cada minuto que me lo encontraba, fuera en la piscina, al buscar el material para una competencia o en la competencia misma, siempre tenía un minuto para compartir conmigo, o con mi familia, jugarme una broma, con un humor que alegraba el día más amargo. Al llegar de entrenar esta mañana y enterarme de la triste noticia de su partida, lloré mucho, no lo podía explicar, pero no es difícil de entender para quien tuvo la dicha de conocer a Don Ricardo. El fue, es y será siempre motivo de alegría, ejemplo de desinterés y de ayuda por los demás, ejemplo de cómo deben ser las personas, de esas que cada vez faltan más en este mundo. Amigo Fung, doy gracias infinitas a Dios de haberte conocido, y como dice mi amigo Camilo, hoy muchos en Panamá, panameños o no, somos mejores personas por ello. Dedico estas palabras con sinceridad a alguien que aprecio mucho y que estoy seguro estará ya en un bello lugar en el cielo, observando nuestras carreras y triatlones y espero que sus familiares cercanos tengan paz en su corazón al verlo partir y recordarlo con como él era siempre alegre. Así lo recordamos.

Comparte con tus amigos en Face Book o Twitter