La bicicleta lo esperaba en las tierras canaleras, siendo su primer triatlón, como lo hacen muchos principiantes, apeló al préstamo de uno de los equipos más importantes y necesarios para completar el triple reto. Se decidió por la bicicleta montañera dentro de las dos opciones que tenía. Una vez en la capital, nos alistamos para ir a Colón con toda la familia, como de costumbre, a otro evento deportivo más en mi palmarés, por que yo también participaría de la carrera.
Luego de mucho revisar todos los detalles a los que se enfrentaría mi hermano, de darle diversos consejos y de intentar dramatizar en secuencia cada uno de los pasos que debería cumplir para culminar con éxito la prueba, nos fuimos al fuerte con el difícil reto de llevar en nuestro carro, sin portabicicletas, las dos bicis, y a toda la familia con los enceres necesarios para que todos pasáramos el rato en el evento. Se cumplió el reto y todo cupo sin problema.
Una vez en el lugar de la escena deportiva se me fue olvidando la importancia de cada consejo que le daba a Toto, lo iba dejando “solo” con su reto, y me iba mentalizando en mi prueba, al punto que olvidé por completo un par de detalles importantes a la hora de armar la bicicleta con la que él rodaría. No coloqué el sillín a la altura que previamente habíamos marcado y que por razones de espacio en el carro tuvimos que bajar, y tampoco acoplé los frenos, que al sacar las ruedas en una bici montañera hay que desacoplar.
Llegué al 100% de concentración para cumplir con lo que me había propuesto y darle un bajón a mi anterior marca en la distancia y terminar la prueba por delante de algunas personas clave, sin olvidar del todo que mi hermano estaba allí, pero solo eso, él solo con su reto que como persona adulta se propuso. Un par de últimos detalles al colocar las cosas en el puesto de transición y más nada, arrancamos.
El mar picado, como no lo había visto en la bahía, una carretera mojada por una temprana lluvia que “madrugó” a la competición esperando a los ciclistas atentos a no resbalar, y una ruta de carrera cargada de excesiva humedad luego que se parara la temprana lluvia. Este fue el escenario que encontramos, pero no impidió que lograra mi objetivo, nadé como siempre, saliendo entre los primeros pelotones, al montarme en mi bici algo nuevo sentí, no me pasaba tanta gente como de costumbre, solo unos cuantos de los corredores mas “pro” que suelen salir después de mi del agua. Eso me inspiró y seguí adelante bien cómodo en mi Cervélo nueva manteniendo un ritmo que jamás había logrado sobre dos ruedas en una competencia.
¿Y Toto? Me conformé con verlo en cada vuelta de la bici, y con solo verlo supuse iba excelente en su desempeño. Luego me bajé a correr y todo continuó excelentemente bien para mi, logrando mantener el paso planificado por debajo de los 5 minutos el kilómetro en los 5 kilómetros de la carrera a pie.
Luego de terminar con un excelente record personal que descontaba 7 minutos de mi anterior prueba en la misma distancia, pude volver mi pensamiento a mi hermano que venía atrás tratando de cumplir con su reto. Empezó a correr justo cuando terminaba mi prueba y alcancé a darle un consejo para la carrera a pie. Al terminar fui recibido como de costumbre por mi familia y acompañado de mi hija nos mandamos a ver al tío Toto a darle ánimo sin dejar de estar preocupados por su condición física. El hombre terminó, logró completar sus dos vueltas corriendo, terminando así los 5k y su primer triatlón, qué alegría.
Bueno, ahora vienen los cuentos, cómo le fue, cómo fue la experiencia, cómo se sintió en cada una de las disciplinas, y mi gran sorpresa fue el reencontrarme con los dos detalles que olvidé y que cité al principio de mi relato. - ¿Cómo!!!!???? - ¿Sin frenos???, -¿pedaleaste los 20 kilómetros sin frenos??? No cuento cómo lo hizo por que tendría que escribir otro post para detallar toda la tragedia que vivió Toto para salvar el pequeño obstáculo de correr su primer triatlón en una bicicleta prestada y sin frenos.
Al final aprendí, que sin pretender ser un entrenador de triatlón, para ayudar y guiar a alguien en cumplir su meta triatlética debo aprender a estar pendiente tanto de su evento como del mío, si no es así, mejor no me meto en ese problema. También le dejo este aprendizaje a mi hermano, cada evento que te establezcas no dejes todo en mano de tu mentor o guía, ponle tu también criterio a los detalles para que no se escape ninguno. Y finalmente, queda demostrado que cuando hay inspiración y determinación cualquier meta es alcanzable. En un video vi por allí en estos días una cita de alguien que no recuerdo su nombre, y decía “los obstáculos son todas aquellas cosas que ves cuando no estás viendo tu objetivo”. Nos vemos en el próximo evento.

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