sábado 16 de mayo de 2009

100K por Panamá... en ruta a Cozumel

Este año la línea editorial de este blog ha sufrido un giro, por un par de razones, los viajes de trabajo se han visto disminuidos, la crisis financiera tiene culpa en eso, y con ello decae la experiencia de correr en diferentes lugares de otros países, por otro lado el reto de un Ironman opaca la idea de solo correr. Pero, como al final de las dos primeras disciplinas de este reto, se corre un maratón, me permito dedicar este año mis relatos en Un Mundo por Correr a mi preparación para cumplir con este triatlón de distancia respetable.
Luego de una breve excusa para seguir adelante con el relato que me dispongo a hacer, quiero comentar sobre la salida de hoy en la cual la barrera de los 100 kilómetros fue desmontada y de paso de una manera muy agradable. Al llegar al lugar de encuentro con mis compañeros de entrenamiento, se termina de decidir la ruta a seguir ese día. Regularmente Alexei se guarda la primera palabra para recomendar qué hacer, siempre con el consentimiento del grupo, y no está demás decir que en todos los casos han sido acertadas, ya que las rutas van siendo determinadas por la evolución de las distancias que vamos alcanzando sobre la bicicleta en nuestro entrenamiento para Cozumel.
Hoy desmonté la barrera que tenía de completar los 100 kilómetros. Para muchos que entrenan para un triatlón distancia Ironman, decir 100 kilómetros no debe ser la gran cosa, claro, son 180 los que hay que completar en la gran prueba más la maratónica distancia pedestre en la disciplina posterior. Pero, en todo reto de fondo que me he planteado he ido trazando hitos que van marcando los avances en el logro de la meta, aun recuerdo mi primer medio maratón antes de completar mi primeros 42K, y hoy he traspasado ese primer hito con satisfacción. Al terminar la mencionada distancia me bajé de la bicicleta lo suficientemente fuerte, física y mentalmente como para pensar en ponerme a correr, cosa que no hice por razones de tiempo, pero solo el hecho de sentirme capaz de hacerlo me dice, una vez más, que vamos bien.
¿Porque fue agradable? Por el hecho de recorrerlos por las carreteras de este bello país que desde hace cinco años nos dio cobijo a mí y a mi familia. Ya la ruta a Gamboa, me era suficiente para sentirme agradado, por el hecho de rodar a través de una selva que de pronto se ve atravesada por el canal de Panamá, la ruta es buena técnicamente por sus exigentes subidas y bajadas además de la agradable vista y temperatura. Ahora se suma la ruta a la famosa “Y” por la carretera de Chilibre pasando por la represa Madem hasta la carretera transístmica. De esta ruta ya he hablado en la carrera transístmica, pero no dejó de ser agradable el atravesar la represa nuevamente ahora en bicicleta. El paso por Chilibre no es fácil considerando el alto tráfico de buses, lo estrecho de la carretera y sus continuas lomas, pero me resulta muy divertido ver a su gente andando por la carretera trasladándose a los diferentes lugares adonde se dirigen, es entrar en contacto con una parte de Panamá que normalmente no frecuento y me agrada.
La nota que terminó de mejorar la experiencia de hoy, fue un pescador deportivo apostado en la carretera, entre las esclusas de Pedro Miguel y Miraflores, ya en mi regreso, en un lago entre ambas esclusas que está al borde de la calle, el cual mostraba con un gran orgullo su trofeo, un gran pez rojo que acababa de capturar y no dudaba en compartir su alegría con los que por allí pasaban. Alcancé a gritarle mis felicitaciones por su logro.
Dedico este entrenamiento de hoy a los cinco años que recién ayer cumplí viviendo en Panamá con mi familia sin dejar de agradecer a los amigos panameños y extranjeros que he conocido en este país por ofrecernos su amistad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

MONCHITO, MIS FELICITACIONES MAS SINCERAS, QUE ORGULLO
LOS RECORDAMOS MUCHO Y LOS EXTRAÑAMOS MAS