Que buena oportunidad para escribir de nuevo me ha dado el evento del pasado domingo. Muchos triatletas, panameños y residentes, nos alegramos hace varios meses atrás cuando se confirmó la noticia que Panamá tendría su primer evento oficial Ironman 70.3. Muchos no perdieron el tiempo y se inscribieron de inmediato, yo entre uno de ellos. Tampoco se hizo esperar la ola de felicitaciones a todos aquellos que hicieron posible que tal cosa pasara, recuerdo una cantidad extraordinaria de correos electrónicos entrando a mi Inbox dejando saber la alegría que cada uno de nosotros sentía por lo que pasaría en Febrero del 2012. Todos empezamos a entrenar.
Entre el momento de la inscripción al tan ansiado Ironman 70.3 y su fecha planeada, tenía una maratón que correr en Montreal, de la cual dejé pendiente el relato, no por que no valiera la pena, si no por que una lesión impidió que la hiciera completa. La lesión de cadera no fue sencilla y tomó tiempo, pero estaba determinado a sobrellevarla para poder participar en Febrero en este primer Ironman en tierras canalera.
Gracias a Dios todo salió bien, la lesión fue cediendo y el entrenamiento fue tomando forma. A la par, todos mis amigos entrenaban con el mismo propósito. Como siempre, el tiempo nos arrebata y pasa rápido sin pedir permiso, las semanas pasaban, no se podía dejar de entrenar ni un día recordando aquello que dice el amigo Pedro Cordovez “Cada día cuenta”, y sin percatarnos llegó Febrero. Para mi en lo particular, fue inédito el hecho que Diciembre estuviese en el la etapa fuerte del entrenamiento, considerando las fechas de fiestas navideñas y la obligada visita a la familia en tierra patria. Sin embargo pudimos compartir el entrenamiento con las celebraciones familiares sin ningún problema, recuerdo gratamente el saludo navideño de mis amigos en Panamá, al viajar a Venezuela, en el cual me recordaban que no dejara de entrenar y que no comiera mucho, el trabajo se hizo, gracias en particular a Alfredo quien insistió más en el asunto.
De regreso a Panamá y con pocos días ya para el evento, afinamos el entrenamiento esta vez concentrados en la bici. El amigo José Humberto, que se estrenaría en la distancia, empezaba a realizar distancias más largas sobre dos ruedas, estrenando experiencias en fondos de bici. Nos tocó hacer una de las pruebas de la ruta de bici del 70.3 y nos dimos cuentas que sería difícil, interesante ruta pero difícil. En lo particular a mi me pareció divertida, al menos en ese momento. Ya el viento se asomaba como un protagonista.
Ya con el evento en las narices, el ambiente era cada vez más emocionante, todo el mundo estaba pendiente del Ironman, en las calles al entrenar pedaleando en la bici, propios y extraños ,me preguntaban, ¿vas para el Ironman? Yo con orgullo decía que si. Recuerdo a una señora que me interrogó sobre las distancias, y las rutas, parecía entender bien la secuencia del evento, tal vez no la razón por qué lo hacíamos, honestamente yo tampoco, al final del interrogatorio nos echó una bendición que guardé hasta el día del evento como si fuera hecha por mis padres. En mi trabajo, mis compañeros también me apoyaban, algunas se ofrecieron como voluntarias otros simplemente estuvieron muy pendientes de cómo se darían los acontecimientos.
Una semana antes corrimos los 10 kilómetros del Pre 70.3 y logré recuperar un buen ritmo en la distancia al poder correr por debajo de los 5 minutos el kilómetros durante toda las distancia, sin embargo constituiría un error. Faltando un kilómetro un tirón me molestó en la pantorrilla derecha el cual apareció en los 21 kilómetros del 70.3. Aunque he superado este tipo de percance en muy corto tiempo esta vez no fue así e hizo más difícil llegar a la menta en el evento.
Llegaron los Guaros, estos son los amigos de Venezuela provenientes de la ciudad de Barquisimeto, con ellos en la delegación el siempre presente Juan Froilan. “Un Naguará” dijeron al ver el calor que les aguardaba en Panamá, tanto humano como atmosférico. Ya estábamos listos, milagrosamente logré zafarme el viernes del trabajo y pude concentrarme más en las actividades previas. La agradable sorpresa al enterarnos que Lance Armstrong participaría en el evento al disiparse el rumor cuando él mismo lo confirmó vía Twitter.
La emoción ya no se contenía, nos parecía mentira lo que pasaba, una expo de talla de evento Ironman en el Figali, las tiendas locales ofreciendo su mejor gala en la expo, los voluntarios panameños dando su mejor sonrisa al recibir a los invitados, panameños y residentes nos sentíamos héroes al ser recibidos en la tolda de chequeo de atletas. En lo particular me alegré mucho cuando un nieto de mi querido amigo Fung me dio mi número y me explicó todos los detalles, como el mismo Ricardo lo hubiese hecho, excelentemente. Él desde un lugar miraba el evento lleno de satisfacción, lo sentía así.
El siempre importante y presente apoyo de mi familia no se hizo esperar, todos concentrados en el evento, me sentía afortunado que fuese así y a la vez en deuda con ellos, por lo que no debo dudar en lo que tanga que darles mi apoyo en lo que cada uno de ellos haga.
Llega el día de la verdad, comparto la salida con los amigos Boris, Alexei, Cesar, Camilo, Roberto, entre otros. El apoyo y presencia del pana Edgardo fue muy importante, aunque no nos vimos antes de arrancar su grito después que salí del agua junto a su hijo fue el primer impulso al montarme sobre las ruedas. La natación como siempre para mi un calentamiento, y no es falta de modestia, es que los otras dos disciplinas son tan desventajosas para mi comparada con la natación que el haber salido de 15 en mi categoría, comparado con el puesto 64 que finalmente alcancé lo dice todo.
La bici fue maravillosa, la ruta como lo dije antes difícil pero divertida, y esta vez la dificultad me hizo pensar en retirarme, al bajar en el primer pase por el Puente de Las Américas, el viento me descontroló el timón de tal manera que casi me caigo, pensé que era un desperfecto mecánico de la bici, pero no, era mío el desperfecto, no tenía experiencia en este tipo de situaciones, supe al final que mucha gente pasó por lo mismo, afortunadamente, el pensamiento de retiro no fue más que eso.
En verdad siento que aun todos estamos con la emoción que esa clase de evento se realizara en nuestro patio y lo más que nos contenta es que todo salió muy bien y la organización parece que aprobará que el evento se haga cada año gracias a la hospitalidad y buen desempeño de la organización panameña, no dejo de decir que ha sido un orgullo para el triatlón local y yo me siento muy orgulloso de ser parte de esto junto a mis amigos Panameños.
En la oportunidad que hice el Ironman de México, vine muy impresionado de las porras que nos echaban los mexicanos durante la prueba, déjenme decirles que acá fue mejor con toda sinceridad. Llegué muy lejos de Armstrong (2hr 50 min después) pero los gritos y ánimos de la gente me hacían sentir como si le estuviese pisando los pies.
La carrera fue lo más difícil, el tirón que apareció en los 10 kilómetros previos del domingo anterior, hizo acto de presencia en la porción pedestre y los 21 kilómetros los corrí con dolor, unos kilómetros más fáciles que otros pero no así los últimos. En esta oportunidad el viento ayudó a refrescar la ruta, una nube que reservó Alexei fue de mucha ayuda, los puestos de hidratación inmejorables y no puedo decir que alguno fue mejor que otro, solo aquel en donde estaban mis hijos, mi esposa y mi cuñada y me entenderán por que diré que ese fue el mejor. Ver a mi hijo de 3 años y mi hija de 9 corriendo hacia mí para darme un vaso de agua, pagó el evento, y me dio mucha energía para superar la molestia que me obligaba a caminar en ocasiones. Aun así lo superé y crucé la meta del primer Ironman 70.3 de Panamá.
Este evento lo dedico a mi país Venezuela, que en ese mismo día muchos compatriotas apostaron su futuro en las manos de un nuevo rumbo en las votaciones primarias, espero que de allí salga la posibilidad de tener un país nuevo orientado al progreso. También dedico esto a mis padres siempre pendientes, a mi esposa y a mis hijos, a mi cuñada que ayudó muchísimo, a mis amigos en especial a Julio Spiegel que lucha y nos da el ejemplo de cómo enfrentar y valorar la vida y finalmente y no menos importantes a todos esos amigos que en la ruta se pararon a ayudar desde con un fuerte grito animador hasta con un vaso de agua o Gatorade refrescando una difícil ruta. Estoy seguro que la hospitalidad ofrecida será llevada en grato recuerdo por todos los que participamos, nacionales, residentes y visitantes, muchas gracias a todos. Nos vemos en
Ironman Panamá 70.3 2013.