sábado 16 de mayo de 2009

100K por Panamá... en ruta a Cozumel

Este año la línea editorial de este blog ha sufrido un giro, por un par de razones, los viajes de trabajo se han visto disminuidos, la crisis financiera tiene culpa en eso, y con ello decae la experiencia de correr en diferentes lugares de otros países, por otro lado el reto de un Ironman opaca la idea de solo correr. Pero, como al final de las dos primeras disciplinas de este reto, se corre un maratón, me permito dedicar este año mis relatos en Un Mundo por Correr a mi preparación para cumplir con este triatlón de distancia respetable.
Luego de una breve excusa para seguir adelante con el relato que me dispongo a hacer, quiero comentar sobre la salida de hoy en la cual la barrera de los 100 kilómetros fue desmontada y de paso de una manera muy agradable. Al llegar al lugar de encuentro con mis compañeros de entrenamiento, se termina de decidir la ruta a seguir ese día. Regularmente Alexei se guarda la primera palabra para recomendar qué hacer, siempre con el consentimiento del grupo, y no está demás decir que en todos los casos han sido acertadas, ya que las rutas van siendo determinadas por la evolución de las distancias que vamos alcanzando sobre la bicicleta en nuestro entrenamiento para Cozumel.
Hoy desmonté la barrera que tenía de completar los 100 kilómetros. Para muchos que entrenan para un triatlón distancia Ironman, decir 100 kilómetros no debe ser la gran cosa, claro, son 180 los que hay que completar en la gran prueba más la maratónica distancia pedestre en la disciplina posterior. Pero, en todo reto de fondo que me he planteado he ido trazando hitos que van marcando los avances en el logro de la meta, aun recuerdo mi primer medio maratón antes de completar mi primeros 42K, y hoy he traspasado ese primer hito con satisfacción. Al terminar la mencionada distancia me bajé de la bicicleta lo suficientemente fuerte, física y mentalmente como para pensar en ponerme a correr, cosa que no hice por razones de tiempo, pero solo el hecho de sentirme capaz de hacerlo me dice, una vez más, que vamos bien.
¿Porque fue agradable? Por el hecho de recorrerlos por las carreteras de este bello país que desde hace cinco años nos dio cobijo a mí y a mi familia. Ya la ruta a Gamboa, me era suficiente para sentirme agradado, por el hecho de rodar a través de una selva que de pronto se ve atravesada por el canal de Panamá, la ruta es buena técnicamente por sus exigentes subidas y bajadas además de la agradable vista y temperatura. Ahora se suma la ruta a la famosa “Y” por la carretera de Chilibre pasando por la represa Madem hasta la carretera transístmica. De esta ruta ya he hablado en la carrera transístmica, pero no dejó de ser agradable el atravesar la represa nuevamente ahora en bicicleta. El paso por Chilibre no es fácil considerando el alto tráfico de buses, lo estrecho de la carretera y sus continuas lomas, pero me resulta muy divertido ver a su gente andando por la carretera trasladándose a los diferentes lugares adonde se dirigen, es entrar en contacto con una parte de Panamá que normalmente no frecuento y me agrada.
La nota que terminó de mejorar la experiencia de hoy, fue un pescador deportivo apostado en la carretera, entre las esclusas de Pedro Miguel y Miraflores, ya en mi regreso, en un lago entre ambas esclusas que está al borde de la calle, el cual mostraba con un gran orgullo su trofeo, un gran pez rojo que acababa de capturar y no dudaba en compartir su alegría con los que por allí pasaban. Alcancé a gritarle mis felicitaciones por su logro.
Dedico este entrenamiento de hoy a los cinco años que recién ayer cumplí viviendo en Panamá con mi familia sin dejar de agradecer a los amigos panameños y extranjeros que he conocido en este país por ofrecernos su amistad.

martes 12 de mayo de 2009

El Hombre cumplió…y terminó su primer triatlón

El año pasado, en este mismo espacio, donde me atrevo a dejar memoria escrita de mis actividades deportivas, lancé la pregunta al aire de ver si mi hermano menor José Antonio (Toto) cumpliría su promesa de acompañarme a la versión corta (sprint) del triatlón de Sherman. Pues sí, haciendo un esfuerzo económico, al planificar un viaje a Panamá tan solo para participar en la versión de Mayo de este evento de la UTP, Toto se montó en el avión, y aun sin bicicleta en mano vino dispuesto a completar el triple reto de nadar 750 metros en la bahía El Limón, al norte de Panamá en la costa Atlántica de este país, pedalear 20 kilómetros en el fuerte Sherman y correr 5 kilómetros más alrededor del antiguo aeropuerto del mismo fuerte.
La bicicleta lo esperaba en las tierras canaleras, siendo su primer triatlón, como lo hacen muchos principiantes, apeló al préstamo de uno de los equipos más importantes y necesarios para completar el triple reto. Se decidió por la bicicleta montañera dentro de las dos opciones que tenía. Una vez en la capital, nos alistamos para ir a Colón con toda la familia, como de costumbre, a otro evento deportivo más en mi palmarés, por que yo también participaría de la carrera.
Luego de mucho revisar todos los detalles a los que se enfrentaría mi hermano, de darle diversos consejos y de intentar dramatizar en secuencia cada uno de los pasos que debería cumplir para culminar con éxito la prueba, nos fuimos al fuerte con el difícil reto de llevar en nuestro carro, sin portabicicletas, las dos bicis, y a toda la familia con los enceres necesarios para que todos pasáramos el rato en el evento. Se cumplió el reto y todo cupo sin problema.
Una vez en el lugar de la escena deportiva se me fue olvidando la importancia de cada consejo que le daba a Toto, lo iba dejando “solo” con su reto, y me iba mentalizando en mi prueba, al punto que olvidé por completo un par de detalles importantes a la hora de armar la bicicleta con la que él rodaría. No coloqué el sillín a la altura que previamente habíamos marcado y que por razones de espacio en el carro tuvimos que bajar, y tampoco acoplé los frenos, que al sacar las ruedas en una bici montañera hay que desacoplar.
Llegué al 100% de concentración para cumplir con lo que me había propuesto y darle un bajón a mi anterior marca en la distancia y terminar la prueba por delante de algunas personas clave, sin olvidar del todo que mi hermano estaba allí, pero solo eso, él solo con su reto que como persona adulta se propuso. Un par de últimos detalles al colocar las cosas en el puesto de transición y más nada, arrancamos.
El mar picado, como no lo había visto en la bahía, una carretera mojada por una temprana lluvia que “madrugó” a la competición esperando a los ciclistas atentos a no resbalar, y una ruta de carrera cargada de excesiva humedad luego que se parara la temprana lluvia. Este fue el escenario que encontramos, pero no impidió que lograra mi objetivo, nadé como siempre, saliendo entre los primeros pelotones, al montarme en mi bici algo nuevo sentí, no me pasaba tanta gente como de costumbre, solo unos cuantos de los corredores mas “pro” que suelen salir después de mi del agua. Eso me inspiró y seguí adelante bien cómodo en mi Cervélo nueva manteniendo un ritmo que jamás había logrado sobre dos ruedas en una competencia.
¿Y Toto? Me conformé con verlo en cada vuelta de la bici, y con solo verlo supuse iba excelente en su desempeño. Luego me bajé a correr y todo continuó excelentemente bien para mi, logrando mantener el paso planificado por debajo de los 5 minutos el kilómetro en los 5 kilómetros de la carrera a pie.
Luego de terminar con un excelente record personal que descontaba 7 minutos de mi anterior prueba en la misma distancia, pude volver mi pensamiento a mi hermano que venía atrás tratando de cumplir con su reto. Empezó a correr justo cuando terminaba mi prueba y alcancé a darle un consejo para la carrera a pie. Al terminar fui recibido como de costumbre por mi familia y acompañado de mi hija nos mandamos a ver al tío Toto a darle ánimo sin dejar de estar preocupados por su condición física. El hombre terminó, logró completar sus dos vueltas corriendo, terminando así los 5k y su primer triatlón, qué alegría.
Bueno, ahora vienen los cuentos, cómo le fue, cómo fue la experiencia, cómo se sintió en cada una de las disciplinas, y mi gran sorpresa fue el reencontrarme con los dos detalles que olvidé y que cité al principio de mi relato. - ¿Cómo!!!!???? - ¿Sin frenos???, -¿pedaleaste los 20 kilómetros sin frenos??? No cuento cómo lo hizo por que tendría que escribir otro post para detallar toda la tragedia que vivió Toto para salvar el pequeño obstáculo de correr su primer triatlón en una bicicleta prestada y sin frenos.
Al final aprendí, que sin pretender ser un entrenador de triatlón, para ayudar y guiar a alguien en cumplir su meta triatlética debo aprender a estar pendiente tanto de su evento como del mío, si no es así, mejor no me meto en ese problema. También le dejo este aprendizaje a mi hermano, cada evento que te establezcas no dejes todo en mano de tu mentor o guía, ponle tu también criterio a los detalles para que no se escape ninguno. Y finalmente, queda demostrado que cuando hay inspiración y determinación cualquier meta es alcanzable. En un video vi por allí en estos días una cita de alguien que no recuerdo su nombre, y decía “los obstáculos son todas aquellas cosas que ves cuando no estás viendo tu objetivo”. Nos vemos en el próximo evento.

sábado 2 de mayo de 2009

Camino a Cozumel



Este espacio ha estado inactivo desde hace un rato, y no es que mi interés por escribir y experiencias por compartir acá se hayan agotado, por el contrario, para cada cosa que he hecho últimamente he “escrito” en mi cabeza alguna breve reseña que en algún momento pensaba publicar, sin embargo el escaso tiempo para convertir ese pensamiento en palabras y verterlas en un documento digital no ha permitido esa publicación.

La razón… el tiempo dedicado a mi próximo y más importante evento de este año no da margen para sentarme a escribir fácilmente como antes, tomando en cuenta las actividades laborales y de familia que debo poner en mi primera prioridad y que en ocasiones me hacen pensar lo mucho que debo agradecer a mi familia por el apoyo que desde ya se está mostrando en las no aun tan largas sesiones de entrenamiento que roban mi tiempo para con ellos y que en los meses que se aproximan serán peores.

Ya ha habido varias sesiones de más de 3 horas montado en bici, y ayer fue la primera en la cual después de casi 90 kilómetros rodando me he bajado a correr un rato a ver cómo se sienten las piernas tras la larga ruta sobre dos ruedas. Ya siento como el cuerpo asimila las largas jornadas y como se recupera más rápidamente. En las primeras prácticas de más de 80 kilómetros pasaba todo el día como si me hubiesen dado una tunda de palos y el día siguiente era para obligatorio descanso.

Ya, no solo puedo dedicar el día siguiente a una sesión suave y de recuperación, si no que además siento la rapidez en la asimilación del cuerpo a la distancia alcanzada en el mismo día del largo entrenamiento. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué estoy bien encaminado? Aun no lo se, pero si es un buen augurio. Aun quedan varias barreras por desmontar, los 100 kilómetros en bici, un medio Ironman, sesiones de más de seis horas en la bici, solo por citar algunas.

Por ahora, estoy contento, en primer lugar del apoyo de mi esposa, hijos y familiares, de la compañía de mis compañeros de lucha tanto de los Juaneteros como del team que cada sábado nos reunimos para los fondos de bici, de la asimilación de mi cuerpo a largos trabajos aeróbicos, de lo bien que me he acoplado a mi nueva bici y del apoyo de los amigos que desde Facebook o cualquier otro medio digital me han brindado para seguir adelante en mi camino a Cozumel donde intentaré hacer por primera vez un Ironman.

Espero seguir contando con espacios de tiempo como el de hoy para ir relatando la evolución de este reto y que con ello pueda motivar a otros a dedicar tiempo a su salud, tal vez no en tanta intensidad, pero si en una fracción justa que les asegure un bienestar físico.

Equipo de training del día de ayer en breve parada para reponer energías:


martes 27 de enero de 2009

Océano a Océano Panamá 2009


25 de Enero de 2009
El día amaneció igual al año pasado, claro, sin nubes, como si fuera una copia al carbón del clima que tuvimos en Enero de 2008. A las 4:00 AM parte la primera tanda de mi grupo hacia Colón. A las 6:00 AM parte la segunda en la que me encuentro yo, al área de transición en el puesto número 5 y al mismo tiempo se da inicio a la edición 2009 de la carrera de relevos que atravesará el Istmo Panameño desde Colon en la costa Atlántica hasta Ciudad de Panamá en la costa Pacífica.

La planificación fue sencilla, conformamos dos equipos, uno Gran Master, mayores de 50 años, y el equipo Mixto con hombres y mujeres de diversas edades, Maricarmen fue la representante femenina de nuestro grupo. El equipo Gran Master se autodenominó “Juaneteros Geriátricos” y el otro simplemente “Juaneteros” a ambos nos patrocinó gentilmente New Balance con la camiseta que nos identificó en la carrera y otra en el área de meta. La logística fue similar a la del año pasado, 10 personas por equipos para correr alternamente los 80 kilómetros que separan los dos océanos a la par del famoso canal transistmico. Se apuntaron 25 equipos para un total de 250 personas.

El día seguía igual, con una pequeña diferencia, al estar esperando en la quinta área de relevo nubló un poco, hasta lloviznó, se refrescó el ambiente y nos alegramos ya que haría de los siguientes tramos una carrera más fresca. Pero duró poco y salió el sol, recordándonos que en el verano panameño él es el que manda. Rafael esperaba por nuestro equipo y Daniel por los Geriátricos. Sorpresa!!! ellos nos ganaban por un buen tramo y Daniel salió primero.

Me toca a mi ahora, espero a Rafa en el inicio del sexto tramo, éste fue el que más me gustó en la versión del 2008, saliendo de la carretera Transistmica cerca de la famosa “Y” cruzamos a la carretera que lleva a Chilibre en búsqueda de la represa Madem. Tomarle muchas fotos el año pasado estuvo genial, pero tener el privilegio de pasar a pie por encima de la represa, cosa que no es permitida tan fácilmente, fue mucho mejor. Mi ruta no fue muy diferente a las que me precedían, aunque un poco más leve tenía sus subidas y bajadas y la entrega del testigo era en plena loma, lo que hacía más duro rematar para acortar las diferencias con los equipos rivales.

Luego de mi vino Vladimir, compañero de carro en el grupo que nos subdividimos para repartirnos en toda la ruta junto con Rafa. Tan pronto los dejamos, salimos al siguiente tramo para darle apoyo a los compañeros que nos seguirían y que ya estaban en su lugar esperándonos. De nuevo otra sorpresa, Vladimir llega primero que su contraparte de los Geriátricos, nos alegramos pero no fue muy legítima ya que se debió a un error técnico, el compañero de los mayores tomó otra vía y se desvió como dos kilómetros.

De allí siguieron Cesar, Toruño y José. Los que nos precedieron, Edgardo, Maricarmen, Luigi y Miguel completando así los representantes, ya no tan juveniles pero tampoco geriátricos de los Juaneteros. Todos junto con nuestros compañeros veteranos íbamos acompañando a los que corrían en turno y reinaba una camaradería sin igual. El clima muy duro, con sol de más de 35 grados y el asfalto caliente, pero que no impedían que la organización se luciera así como los corredores, tanto los más rápidos como los más lentos dieron lo mejor de sí para pasar un excelente día cruzando este hermoso país.

Al llegar a la meta, nos esperaba una buena comida y una agradable música, al menos a mi me gustó, a cargo del grupo Shorty & Slim. El año pasado ellos también amenizaron la llegada y me quedé con las ganas de comprar un CD cosa que si pude hacer este año. Al final del día la satisfacción de haber disfrutado de este evento que me encantaría se siga repitiendo todos los años. Felicidades a corredores y organizadores del evento… Ocean to Ocean papa!!!

viernes 23 de enero de 2009

Dos carreras, dos clubes y un istmo por cruzar de nuevo.

El año 2009 comenzó muy bien, entre otras cosas por que el calendario de eventos deportivos en Panamá está repleto, casi todos los fines de semana hay alguna competencia, entre las acostumbradas de Corredores del Istmo y la UTP (Unión de Triatlón de Panamá) y ahora el nuevo club Panama Runners. También, para aderezar el calendario, nuevamente tendremos la segunda edición de la revitalizada competencia de Relevos Transístmicos que vuelve este año organizada por el Club de Orientación Panamá a manos del buen amigo Irving (Rompy).

Empezamos el año con los 5 km de Corredores del Istmo, y una buena disputa en la línea final que lo hizo más interesante, protagonizada por los punteros de la carrera. Normalmente solo estoy pendiente de mi carrera y no me preocupa quién gane, pero esta vez había expectativa por ver a Guitan ganando de nuevo. Aunque la llegada estuvo cerrada y por supuesto polémica, fue interesante ver quien ganaba a la final.

Luego seguimos con los 10, convertidos a 11 kilómetros, del nuevo club Panama Runners. Esta carrera si me resulto divertida, corrí con mi grupo de amigos Los Juaneteros, casi toda la carrera juntos, dijimos que empezaríamos suave para disfrutar de la misma, pero a la final le apretamos el paso y aunque seguíamos disfrutando no paseamos nada. Hasta hubo quienes se devolvieron para esperar a todo el grupo y al llegar al la meta el grito de guerra “Juaneteros!!!!” En la foto se puede observar aun cuando íbamos relajados.

La cosa no para y este domingo 25 tenemos la Carrera de Relevos Transístmicos (http://relevos.info/). El año pasado estuvo genial y las expectativas son iguales y mejores para este año 2009, y es que se esperan más de doscientos corredores repartidos en grupos de 10 que atravesarán en relevo todo el istmo panameño, desde el Océano Atlántico en Colón hasta el Pacifico en la costa de Ciudad de Panamá, de Océano a Océano papá!!! Nos vemos este domingo y ya estaré contando cómo nos fue.

Y si no se cansan de tanta actividad, esperen al domingo 1° de Febrero donde inicia el calendario 2009 de la UTP con el primer triatlón Sprint en Veracruz, allí estaremos en preparación y camino al IM Cozumel 2009.

sábado 8 de noviembre de 2008

Maratón en la Gran Manzana... NYC 2008

A casi un año de la creación de “Un Mundo por Correr”, no encuentro mejor manera de celebrarlo si no haciendo referencia a los dos maratones consecutivos corridos en la ciudad de Nueva York en los años 2007 y en el que está en curso, en esta ciudad se gestó la idea de este blog.

Un maratón en sí, para cualquier persona que guste de correr distancias largas, es un reto que no se puede enfrentar solo una vez. Si realmente se disfruta el correr y los retos de largo aliento, una vez terminado tu primer maratón ya estás pensando dónde o cuándo correrás el otro. Ahora, si ese maratón es en Nueva York, solo te preguntarás cuándo, por que el dónde ya sabrás que será de nuevo en esa maravillosa ciudad, al menos en mi caso y lo demuestran mis tres maratones en la gran manzana de los cuatro que ya he logrado.

Este año iba con todo, me preparé el doble, entrenando para el de Panamá que resultó un entrenamiento más y luego haciendo el trabajo específicamente para Nueva York. Mis intenciones?? Bajar de las 4 horas, que aunque lo había hecho (Paris 2004, 3:57) en NY resulta todo un reto por lo difícil de la ruta y por lo significativo de ese maratón para mi. Este año la organización nos recibió con una nueva logística, tres oleadas en la arrancada. A mi me gustó, por varias razones: se despeja más la vía y cada quien puede salir a su ritmo sin el apretujón de los demás corredores corriendo a diferentes velocidades, la llegada al punto de partida puede hacerse más cerca de la largada acortando la espera y el frío que ello conlleva, y la mejor parte, en mi caso siendo un corredor no muy rápido, nos dio la oportunidad de estar en la salida por el corral azul y pasar por el piso superior del puente Berrazano.

Me sentí todo un élite, partiendo casi en la punta del grupo, me tocaba salir en el primer corral de la tercera oleada, el más rápido de los más lentos. Cumpliendo con todo el mismo protocolo que con la primera arrancada, el cañonazo y la voz eterna de Frank Sinatra, arranqué con el corazón en la boca, no por unas rápidas pulsaciones si no por la emoción de estar allí por tercera vez, pensando en lo afortunado que soy en tener una familia que me apoya y me permite vivir estas locuras, y no solo eso las comparte conmigo y me estarían esperando en diferentes puntos de la ruta, pensando en mis padres y hermanos que sé estaban pendientes de mi carrera y mis amigos en Caracas y Panamá igualmente pendientes, en fin… epa eso es una lágrima? No, es una basura que me cayó en el ojo con la fuete brisa que pega en la parte de arriba del puente, que emotiva la vaina.
Bueno allí salimos y con la emoción se me olvidó la estrategia solo seguí a mi cuerpo y le di la velocidad que emocionalmente pedía y también el frío. Tal vez arranqué muy rápido, no tal vez, en efecto así lo hice, pero no me arrepiento, me sentía bien y decidí retar a mi cuerpo a ver si podía mantener esa velocidad los 42,195 kilómetros, no a lo loco, monitoreaba mi ritmo cardíaco y todo indicaba que estaba en orden y así lo fue hasta cruzar la línea de meta en lo que a ritmo cardíaco se refiere.
La ruta como siempre, sin dejar de impresionarme, de animarme, la gente gritando como si cada uno de los corredores fueran sus hermanos, primos o esposos, el público literalmente deja la garganta en la calle de los gritos que dan, que emoción!! Allí llevé esa sensación por 21 kilómetros, recargada con el empujón emocional que me dio mi familia en la milla 8, mi hija, mi esposa y mis cuñados y Paúl que dormía plácidamente. El ritmo no bajó y no quise hacerlo, solo en la mitad del recorrido apareció un síntoma que confirmaría que al final no lograría mi tiempo esperado. La inserción de la banda iliotibial en la rodilla izquierda empezó a doler, era un dolor de músculo tenso, como el que se queda contraído y no quiere relajarse, era leve y pensé que desaparecería como lo hizo el del tobillo subiendo el puente al arrancar después de entrar en calor. Pero no, allí se quedó hasta el kilómetro 30, que se fue, creo que más por el trabajo de la mente que por la relajación del músculo, lo que confirma que esto, mi hermano, se termina con la mente y el corazón no con los músculos.
La bajada del puente Queensboro fue todo un suplicio, ya que al bajar, la carga sobre la rodilla se sintió mayor y el dolor se incrementó, ya empezaba a bajar el paso. Me encontré a Grimaldi y nos dimos apoyo mutuo. Un poco de anestesia, la entrada a la primera avenida en Manhattan, no deja de sorprender el poder del ánimo de la gente, no tengo más palabras!!! Por la calle 86 había quedado con mi familia de vernos, pero era una locura, ni deseaba que estuviesen allí por ellos, era una masa humana apretujándose, claro que por mí si hubiese sido fabuloso verlos, pero me hice a la idea que los vería en la 86 con quinta, en los 40 kilómetros, parte más importante, y así fue. Se terminó la anestesia, y a luchar con el dolor hasta ya pasado el Bronx y de vuelta en Manhattan, “voy de bajada” dije.
No es bajada, más bien subida hacia la entrada en Central Park, pero contrariamente, para el dolor que tenía la subida me favorecía, no me dolía pero claro el ritmo cayó estrepitosamente. El ánimo seguía igual, y más aun después de la recarga en la entrada al parque cuando de nuevo vi a mi familia, esta ves era Oriana la que dormía y el pequeñín me vio con una cara que parecía preguntarse, que está haciendo mi papá? También me lo pregunté yo varias veces. Solo una milla, baja más aun el paso, ya quería terminar, me doy cuenta que tengo que trabajar esta parte, mantener el paso en las últimas dos millas, tal vez solo si puedo contar con el ánimo de un venezolano que, al día de hoy no se quien es, pero al ver mi banderita en la camisa me grita “vamos Venezuela, pégate conmigo, vamos a apurar, ya estamos terminando”, aceleré como no me hubiese imaginado, gracias pana, luego se devolvió a buscar a dos chicas más con el mismo cantar, qué ánimo llevaba ese tipo en los últimos metros. En fin ese acelerón ayudó a que el tiempo no fuera peor y hoy en día me sienta orgulloso de mi cuarto maratón y mi tercero en la gran manzana.

viernes 7 de noviembre de 2008

Runnig at The Savannah in Trinidad

Una semana previa a mi cuarto maratón y tengo que salir de viaje. Esta vez a Trinidad y Tobago y luego a Santa Lucía.
Trinidad estando tan cerca de Venezuela resultó para mi un lugar inesperadamente diferente a lo que imaginaba. Pensaba que su población era principalmente afroamericana pero me sorprendió mucho ver una proporción importante de hindúes. En cierta época de la colonia británica, ya abolida la esclavitud, fue permitida una migración importante a la isla de nativos de la India. Hoy en día forman parte de uno de los principales grupos étnicos del país influyendo fuertemente en la cultura, religión y costumbres del mismo.
Como se ha de saber para los hindúes las vacas son sagradas, pues entonces no vayan a Trinidad esperando comer buena carne, la oferta es muy poca, más famoso es el cangrejo al curry o el popular Roti, plato que tuve la oportunidad de degustar.
Por supuesto tenía que buscar donde correr un poco, siempre lo hago como una forma de conocer el país que visito, al menos en la pequeña ruta que logre recorrer a pie. Encontré un parque fabuloso en el corazón de Puerto España llamado Queen’s Park Savannah o más sencillamente The Savannah. Un extenso terreno plano, en su mayoría cubierto de pasto o grama corta, con una acera cómoda para correr en sus casi 3.7 kilómetros de perímetro, para aquel que desee correr en el pasto es ideal, sin embargo la acera es de asfalto, que siendo un material conglomerado es mejor para correr que el concreto.
Hoy en día después de visitar este lugar caigo en la conclusión que toda ciudad que se respete debe tener un parque con un perímetro mayor a 3 kilómetros, El Parque del Este en Caracas, el Parque Omar en Ciudad de Panamá, el Parque Metropolitano La Sabana en San José de Costa Rica y pare usted de contar.